Viejos Viajes
(La Familia Parte I)
Al principio la relación era sólo de cumpleaños, y fechas importantes como fiestas patrias y esas cosas, sólo por cumplir con el cariño familiar; para que nos vamos a engañar.
De pronto José Pablo estaba creciendo cada día más y descubrió que su tía o abuela, como se le sale de repente, tenía una piscina en el patio de su casa en la temporada de verano, no era una muy sofisticada pero tenía agua para refrescarse del sol que tanto nos ahoga a los Santiaguinos en enero y febrero.
Ellos comenzaron a venir más a casa, al principio como les dije, era en verano, y cuando llegó el otoño la cosa era cada vez mas frecuente y más grata.
La edad que separaba a Leticia y José Manuel de la de mis padres, la verdad, es que era harta pero no importaba, supongo, hasta ahora. O sin ir mas lejos, la edad que me separa de mis dos queridísimos enanos, José Pablo y Colomba, es grande, pero no me importa, por lo mismo, eso me permite ir a cuidar de ellos el día viernes o sábado por la noche cuando sus padres tienen citas de pololeo jijiji. Pero me encanta, con eso me alimento por el resto de la semana, viendo como Jóse me habla de lo que le ocurre en el colegio como los Willys hahaha, entre otras cosas; esas me llenan muchísimo, hace que ponga toda mi atención en él y me maraville mirando sus hermosos ojos que brillan por sí solos junto a esas largas pestañas que nada más él sabe como agitar para que yo haga cada cosa que me pida. Y Colomba... sin importar lo que haga, desde sus gritos que me encantan o sus gustos por la moda y todo lo que tenga que ver con extrema coquetería y vanidad de una niña de 2 años y un mes... me enloquece, me mantiene en paz, en otro planeta, ya sé que los niños son difícil de manejar, pero estos dos me transportan a otra parte.
La edad que separaba a Leticia y José Manuel de la de mis padres, la verdad, es que era harta pero no importaba, supongo, hasta ahora. O sin ir mas lejos, la edad que me separa de mis dos queridísimos enanos, José Pablo y Colomba, es grande, pero no me importa, por lo mismo, eso me permite ir a cuidar de ellos el día viernes o sábado por la noche cuando sus padres tienen citas de pololeo jijiji. Pero me encanta, con eso me alimento por el resto de la semana, viendo como Jóse me habla de lo que le ocurre en el colegio como los Willys hahaha, entre otras cosas; esas me llenan muchísimo, hace que ponga toda mi atención en él y me maraville mirando sus hermosos ojos que brillan por sí solos junto a esas largas pestañas que nada más él sabe como agitar para que yo haga cada cosa que me pida. Y Colomba... sin importar lo que haga, desde sus gritos que me encantan o sus gustos por la moda y todo lo que tenga que ver con extrema coquetería y vanidad de una niña de 2 años y un mes... me enloquece, me mantiene en paz, en otro planeta, ya sé que los niños son difícil de manejar, pero estos dos me transportan a otra parte.
Los padres, antes eran nada mas que mi primo y mi prima política, después de un viaje por el norte (que viaje !) todo cambió, ese no era mi mejor tiempo y el mejor lugar tampoco. Ese lugar no me gusta para nada, nunca me gustó y en ese momento era la peor medicina, pero con esos cuatro las cosas cambiaron, nos reímos de los provincianos y sus tristes vidas lejos de la urbe, también nos perdimos camino a una viña a la cual no pudimos llegar, pero si vimos unas piedras con un par de dibujos.. petroglifos, harto pobre la cosa, pero lo pasamos bien. Fue un lindo viaje, tengo la idea de que los viajes unen o separan a la gente... ese sin duda fue uno que sirvió de mucho sin querer, con personas lindísimas que quiero tener cerca por mucho tiempo, o en realidad, no las quiero lejos nunca más.
Pd: de paso dejo el link del corto del que les hablé: El sueño del Caracol. Espero que les guste a quienes aún no lo ven.
Saludos !
