
La reina extraña a su Rey.
Él la ha dejado para conocer otros reinos, crear contactos y vivencias personales.
El rey decidió salir al mundo de verdad, porque estaba cansado del reino de siempre y su rutina. Lástima que cuando había decidido salir, encontró en medio de toda esa rutina a una reina que claro, ya era reina, pero después del encuentro, del bello encuentro, pasó a ser su reina.
Ella decidió no acompañarlo porque todavía tenía muchas cosas que terminar y otras que empezar, pero ni se imaginan como deseaba hacerlo.
Entre sus quehaceres diarios, está en cada movimiento, en su cabeza, en el corazón, cuando dialoga con el pueblo, cuando tranquila se sienta en su solitario (por ahora) trono y oye música que la hace recordar al rey. Cuando escribe alguna frase suelta en su pequeño diario real, camino a su castillo en una transcarroza. Cuando al ir a dormir, su último suspiro es por él, en sus sueños quien camina a paso lento es su Rey. Cada mañana comienza con una sonrisa al pensar en él. Pero lo único que desea con ansias es volverlo a ver.
Por las tardes pasea por el jardín real y al susurrarle al oído a su mascota, un hermoso tigre que deambula distraído por el jardín, éste se sienta a su lado y le hace compañía.
Es que se trata de amor de verdad.