09:42 am. Pleno centro de Santiago. No quiero trabajar. Tengo la peor pinta: terno azul y polera blanca con el nombre de la elegante y exclusiva boutique donde hoy comienzo a laborar.
Salí del metro hace unos segundos. Me siento en una banca de la plaza de armas, estas para turistas, cesantes, pingüinos cimarreros o ex estudiantes como yo.
Se sienta a mi lado un viejito sin dientes que anuncia 1300 millones para esta noche: el Kino se acumuló.
09:48. Mejor me voy, tengo que llegar a cambiarme los zapatos, porque ando con hawaianas. Todavía, ad-hoc para estar en marzo.
pd: PERO SI QUIERO volver a escribir, aquí el primer paso.