martes, octubre 23

Pienso, luego...


07:58 am. Fernanda se acerca a mi cama y me hace cosquillas en los pies diciendo buenos días. Entre mi sueño y el de Bitoti, su perro, hablamos de nada un par de minutos. Suena una bocina: es tu hermano, me dice. "Chao, que te vaya bien, y... tranquila". Se va. Me doy unas vueltas en la cama, sin ganas de levantarme, es que realmente es temprano, pero pensando en todo lo que tengo que hacer el día de hoy, saqué fuerzas de alguna parte, y me levanté. Caminé hasta la pieza de Fernanda, veo que tiene la ventana abierta, me acerco. Pasa velozmente un auto que seguramente tenía el tiempo justo como la mayoría de la gente que se sube a un auto a las 8:00 de la mañana entre lunes y viernes. Luego de su paso vino el silencio, la calle se quedó inmóvil, los perros no ladraron por unos minutos y nadie salió a sacar la basura o algo por el estilo. Ese silencio y tranquilidad me hizo disfrutar de la hermosa cordillera que hace de fondo cada vez que me asomo por esta ventana o por la de mi casa (es casi lo mismo). Fernanda y yo vivimos muy cerca, el cuadro de fondo es igual, nada más que de distintos ángulos. (Hablando de ángulos, debería ir a estudiar...)
Sigo en pijama. Ahora entro en la cama de Fernanda y prendo el tele. Nada bueno. Una noticia de la discriminación en Chile a los extranjeros. Pienso: hartas cosas y luego: me gustaría tal vez comentarlo con alguien, con respecto a la noticia, digo. Apago el tele. vuelvo a la ventana, esta vez el sol no me deja ver bien la pantalla del notebook que acabo de levantar. Dejo la pantalla y sigo mirando, me pongo pantuflas y bajo al primer piso a ver el panorama desde allá. salgo al patio. Suena sutilmente el móvil de madera que está en la terraza entre las verdes plantas. Lo muevo un poco para que siga tocando y me siento en el sillón mesedor. El primer sol de la mañana ya me atraviesa las pupilas y pasa por sobre el algodón celeste a rayas de mi pijama, metiendo el calor en la piel. Pienso: muchas cosas y luego: tal vez no sería necesario comentar esto con nadie, la sensación es exquisita, y soy de las pocas personas que pueden hacer esto a esta hora. No es necesario un comentario de todo esto, pero para algo tengo un blog, o no?
Saludos a todos aquellos que no tuvieron ese ratito tan agradable esta mañana, ni la de ayer, ni en mucho tiempo más, pero tranquilos, que ya vendrán, porque las vacaciones son los tiempos mejores.

1 comentario:

L Mery dijo...

oye en 100 palabras seleccionaron a la Elisa (mama de J Antonio) yo ya vote por ella y le voy a poner el link en un blog. Ojala se vaya a Beijing. El cuento esta re bueno. Un abrazo, Leticia